lunes, 28 de noviembre de 2011

El Síndrome de la virgen María

Ella siempre intentó ser buena, si entendemos por bondad adaptarse a las reglas, sin cuestionarlas, obviamente. Para ello no dudaba en mantener una actitud distante y defensiva, poco implicada emocionalmente. Y por un tiempo, lo consiguió.
Pero las personas tenemos un problema, aprendemos a través de la experiencia y esta se sustenta básicamente en los errores que cometemos con más o menos buena fe. Por lo tanto, necesitamos equivocarnos para mejorar nuestras virtudes y no permitir que se conviertan en defectos.
Y cometió un error. No fue nada del otro mundo, pero no lo pudo ocultar a ojos de todos aquellos a los que había gritado cuáles eran sus virtudes, que observaron como destacaba esta mancha sobre un vestido inmaculado. Y ella no pudo perdonarse.
La mancha del error sólo sale por la vía de la expiación y el sacrificio, constante, en silencio, sin fin. Sufrimiento doliente autoimpuesto. Y, aunque nadie se lo pidió, ella se lo autoimpuso.
Todo lo que ocurra luego serán pruebas que ella deberá superar para demostrar que es digna de ser virtuosa, y todas las desgracias tendrán su motivo, su ráiz, en su error, que ella cometió.
Esto es así. Nadie lo puede cambiar.
En ocasiones tendrá momentos de debilidad en los que se cuestionará la posibilidad de pedir ayuda, de cambiar, de reescribir su pasado para poder desafiar su futuro. Pero es posible que los que intenten ayudarla fracasen estrepitosamente, ya que sólo serán una prueba más para demostrar su virtud doliente.
Y nuestra impotencia no la afectará. La estimulará.

8 comentarios:

  1. estuve llendo tu comenterio sobre la virgen maria,hicistes un juego de palabras!!!de todas formas antes de hablar de maria deverias informarte!!cuando dios te llame a su precencia,no quiciera estar en tu pantalones!!!fernando cosentino

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  2. Hola Fernando,

    Uno no puede vivir la vida con miedo, y mucho menos con miedo a lo que pueda pasar cuando alguien "me llame a su presencia". Entonces le podré decir que era una metáfora, creo que su hijo se explicaba con parábolas... por lo que no le sonará extraño.
    Me alegra que te haya hecho pensar...

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  3. Hermano estás confundido, ella no "intentó" ser buena, ella ya lo era, lo es y será. Y nunca cometió error alguno.

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    1. Querida Natalia, es una metáfora, como las parábolas cristianas. La única intención es la de hacer pensar. Obviamente no es tu caso...

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  4. Señor Miguel Ángel, ¿quien es usted para decirle a nadie que no piensa sólo porque no opina como usted?. ¿Es así cómo da consejos en su consulta? ¿Es usted el nuevo profeta de la "psicoterapia"? ¿Quién le ha dado el título? No juegue con fuego. Nos vemos. Usted ya sabe quien soy, no hace falta que le de mi nombre.

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    1. El arte de provocar es un arte sutil que no todo el mundo domina ni está capacitado para dominar...

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  5. Interesante metáfora la que expones en tu artículo, es cierto, hay muchas personas que dibujan sus pasos para demostrar a los demás que son aquello que ni si quiera entienden qué es, simplemente lo hacen por ese afán absurdo de ser aceptado o de aceptarse ¿qué sé yo?...No sé si logré explicarlo bien, pero comprendo que este síndrome no te ayuda a descubrirte como ser natural, mortal, imperfecto, en definitiva, como ser único y humano. Gracias por tus "provocaciones"...Saludos, Guillermo Paredes

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  6. Guillermo, gracias por enriquecer mi blog con tu participación. Veo que seguimos compartiendo muchas cosas a pesar de la distancia. Un muy fuerte abrazo, amigo

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Este es un espacio para compartir información y experiencias, de forma que el respeto y la cordialidad deben guiar tu escritura. Gracias por tu aportación.