lunes, 21 de noviembre de 2011

Escalar murallas...


- ¿Después de todo lo que dices que hizo te dejó?
- Sí. No lo puedo entender.
- Parece que se sacrificó mucho por la relación y luego la abandonó de golpe. ¿Qué interpretación haces tú?
- No lo sé. Como dices ha sido una persona de mucha ayuda, me ha resultado muy importante en los momentos dificiles, no como otros que se largaron a las primeras de cambio.
- Parece que supo contenerte emocionalmente y te ayudó a reflexionar...
- ¡Exacto! Después de estar con él en los malos momentos sentía paz, sentía que había posibilidades.
- ¿Tal vez fuera demasíada la responsabilidad?
- Eso es lo que no entiendo. Ahora que todo lo peor ha pasado es cuando podríamos disfrutar de construir cosas juntos...
- Será ese el problema...
- ¿Quién puede tener un problema con construir algo conjuntamente cuando se ha esforzado tanto antes?
- Tal vez es que esa sea una habilidad suya que tiene muy entrenada.
- Quieres decir que sólo sabe ayudar...
- O que sólo sabe escalar muros...
- ¿Yo soy un muro?
- No. Tus defensas son un muro. Y son unas defensas muy bien construidas. Podría ser que él sea un excelente escalador de muros, con la idea que detrás del muro habría una maravillosa ciudad, llena de riquezas y excelencias que disfrutar...
- El problema es que yo no me siento así. Si buscaba una ciudad es posible que se haya encontrado una aldea.
- Correcto. Es posible quesea un gran escalador de dificultades pero un pésimo constructor de proyectos.


6 comentarios:

  1. Yo que en ocasiones soy escaladora, en diferentes aspectos, a fuerza de escalar y sortear obstáculos uno se muscula, aprende y descubre cosas diferentes, lo que encaja hoy, no encaja siempre, o sí, depende, lo que ayer fue el Everest, ahora puede ser el Montblanc y un día puede apetecerme un valle o recorrer el desierto en camello o pasear por los Fiordos, aunque aquí no se cuestione en ningún momento, me gustaría recalcar que cambiar de opinión es tan correcto como no hacerlo, me entusiasma elegir lo que considero mejor en cada momento. Mónica.

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  2. Tener el control de lo que quieres escalar en principio te puede dar la seguridad de la elección, aunque después puedes perderte en la necesidad de querer elegir de nuevo.

    Por supuesto que cambiar de opinión es tan correcto como no hacerlo. La clave (según mi humilde opinión) está en hacerlo cuando lo sientes, no por el hecho de poder hacerlo y controlar parte de tu vida.

    A mi parecer yo he provocado cambios que se podrían traducir como erróneos, pero que a priori me otorgaban el control. Afortunadamente aprendes y la experiencia te ayuda a ver con más claridad que el cambio más satisfactorio (y uno de los más difíciles) es el que te ayuda a madurar sin necesidad de escalar el Everest.

    Creo que con ello, disfrutaremos de los cambios que nos gusta emprender y reaccionaremos con serenidad, aún y cuando no tengamos la certeza de tener un control total sobre estos.

    PD: Mónica, con tu permiso me apunto a los Fiordos (que ganas de viajar…ains) y propongo la Patagonia (Chilena o Argentina).

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  3. Desviando un poco el tema inicial planteado y en respuesta a Sr. Mostro: Mi punto de vista es que cada individuo necesita tiempos y condiciones diferentes para madurar, no creo en fórmulas universales, no veo problema perderse de nuevo en la necesidad de elegir, nos pasamos el día eligiendo desde que ponemos un pie en el suelo, ni a provocar cambios erróneos, son necesarios para llegar a los acertados, desde la necesaria moderación de cada uno y sin arrasar con todo y todos. Copio un cuento: “—¿Qué demonios estás haciendo —le pregunté al mono cuando lo vi sacar un pez del agua y colocarlo en la rama de un árbol.—Estoy salvándolo de morir ahogado —me contestó el mono.”
    P.D.: En cuanto a la Patagonia me parece estupendo.

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  4. En referencia al cuento, estoy de acuerdo, pues todos somos dueños de nuestras decisiones o elecciones y por tanto tenemos la responsabilidad de asumir las consecuencias también cuando nos equivocamos (aunque sea con buena intención “estoy salvándolo de morir ahogado”…).
    Es un buen ejemplo de que cada uno de nosotros/as tenemos que aprender a nuestra forma y ritmo. O que tendemos a ver las decisiones de los demás como erróneas si no coinciden con las nuestras. Precisamente, siempre he creído (como tu bien has dicho) que para aprender hay que equivocarse y cada uno hacerlo en la forma que más le guste.

    Mi respuesta estaba enfocada sobre los “detonantes” por los que tomamos una decisión (no el fondo de nuestras elecciones) y el control que nos brinda al sentir una especie de libertad. Pero qué hacemos cuando las decisiones se tienen que tomar por responsabilidad, por moral, por cuestiones sociales con las cuales (a veces) no estamos de acuerdo, por generosidad, por amor?...

    Hay muchas decisiones que creo no se toman con tanta libertad sino que van implícitas a nuestra forma de ser (posiblemente más racional que instintiva). Imaginar que decidimos todo lo que queremos en cada momento me parece un espejismo que proporciona una falsa sensación de control.

    El hecho de sentir libertad sabiendo que elegimos un camino más duro nos permite aprender, cerciorándonos de que existen situaciones que no podemos controlar y, por lo tanto, hay momentos en que nuestras decisiones no estarán influidas por nuestra orientación primaria, sino por un amplio sentido social.

    Das a alguien sin esperar recibir, dejar que tu empatía te permita comprender que otra persona te necesita aunque no sea un momento propicio para ti. O sin ir más lejos, vivir una experiencia que no te permita decidir lo que tú quieres en el momento en que quieres.

    Resumiendo: Para mí el libre albedrío, es una capacidad del ser humano que llega, a mi parecer, cuando la trabajas y cuando comprendes que debes desarrollarla. Pensar que es algo que tenemos innato y que nos permite elegir mecánicamente cuando queremos y cómo queremos es auto-engañarse. Es como soñar que vivimos sin ninguna influencia de nada y de nadie.

    No tengo a mano un cuento sobre lo que trato de explicar pero te plantearé una pregunta:
    ¿Crees que en el supermercado tú eliges en todo momento lo que vas a comprar?

    PD: Yo voy a por tomate y salgo con queso, calamares y arroz… sentir que a veces somos influenciables en nuestras decisiones y que no podemos controlar todo lo que hacemos, es el primer paso para ser conscientes de lo que nos rodea y por ende, desarrollar una consciencia más amplia en nuestra forma de decidir… ¿No crees?

    PD2: Mis disculpas a Miguel Ángel, pues el tema se aleja por momentos de lo que se expone en su post (como siempre, muy interesante). En este caso debatir con Mónica es un placer y me he dejado llevar por mi libre albedrío ;)

    ¡Saludos!

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  5. Un último inciso, sin tanto idealismo, para mí lo que tu denominas control es responsabilidad de las propias elecciones, en última instancia siempre decidimos si actuamos de una forma u otra, a pesar de que determinadas situaciones hagan tambalear o detonar a cualquiera y sí afortunadamente hay influencias que tanto pueden ser negativas como positivas que dependiendo de nuestra capacidad de respuesta y de la sabiduría que vayamos adquiriendo, favorecerán o perjudicaran las circunstancias. En cuanto a la pregunta que planteas del super, en que estoy de acuerdo existen las influencias, mi respuesta es: si “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo", imagínate que puede suponer que caiga un bote al suelo en el momento de entrar a comprar.
    P.D.: Finalmente , mi agradecimiento al creador de este espacio, que invita a la reflexión y al intercambio de pareceres en este caso con Sr. Mostro. Mónica.

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  6. Hola a todos,

    creo que el deseo de toda bloguero es ver que otras personas toman una idea suya y la evolucionan, la ponen a prueba y la llevan a otros extremos, explorando nuevas posibilidades y facilitando nuevos campos de creatividad. Pensamiento divergente creo que le llaman.

    Soy yo quien os ha de agradecer a vosotros la participación y la voluntad de aportar. Sin vuestros comentarios este sería un espacio muerto, vacío, un monólogo, aburrido.

    De corazón, gracias.

    M.A.-

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Este es un espacio para compartir información y experiencias, de forma que el respeto y la cordialidad deben guiar tu escritura. Gracias por tu aportación.